Cuando el amor se multiplica.

Buenos días.

El 7 de septiembre nació nuestro pequeño,  hasta el último momento no había compartido con mucha gente el nombre, porque nos ha costado tanto elegir que podía cambiar en cualquier momento. Y al final decidimos que lleve el nombre de su papá, Roberto, al que le hacía mucha ilusión  y el que yo tenía como favorito de la lista, Bosco.

Mientras vivo de nuevo la experiencia maravillosa de tener un bebé en casa, me doy cuenta de lo diferente que es todo comparado con mi primera hija, y lo cuento a modo personal, ya que imagino que cada experiencia es única, pero seguro que más de una coincidimos en muchas cosas. En primer lugar el parto, con Alejandra en mi caso fuí a no sabía muy bien qué, por lo que no tuve miedo (mis dos partos han sido inducidos por lo que tienes más tiempo para pensar y dar vueltas a como irá todo), pues bien, pese a que tuve un parto rápido y muy bueno, y pese a que hubiera firmado un segundo igual, en esta ocasión tenía bastante miedo, me habían dicho que el segundo era más fácil por regla general, y tanto que lo fue, pero las horas previas iba tan atacada que parecería primeriza. En cuanto al parto efectivamente, fue más rápido si cabe y salí con mi bebé como si nada mientras que la primera vez la sensación era como si me hubiesen dado una paliza.

Una cosa en la que he notado mucha diferencia es en los consejos y como afrontarlos, cuando tuve a mi hija todo el mundo opinaba de como debía hacer, incluso antes de que naciera, imagino que compartían su experiencia o en algunos casos también su “inexperiencia”con la mejor intención, me aconsejaban que durmiera mucho porque serían mis últimas noches a pierna suelta en mucho tiempo (se equivocaron, he tenido suerte con el sueño de mis bebés, pero ¿qué más darán a la gente las horas que duerma), de ahí pasan a darte consejos sobre la alimentación, la ropa, la hora del baño, hasta de a que colegio deberías llevarles, estamos hablando de un recién nacido, hasta que vaya al colegio pueden pasar muchas cosas…y estos consejos muchas veces vienen de gente que ni te conoce o que jamás ha tenido niños, pero opinar es gratis. ¿Y si quieres hacer caso de alguno de ellos? probablemente no tardes en dar con alguien que te recomiende absolutamente lo contrario.

Conclusión, lo mejor es agradecer educadamente los consejos no pedidos, y guiarte por tu intuición. Con el segundo la gente ya no te ve novata, y aconseja menos, además ya has aprendido a desoír lo que no te interesa, y a tu intuición se suma la experiencia, que también ayuda más que cualquier manual.

En cuanto al tiempo que pasas embobada mirando a tu bebé, evidentemente es menos, porque se reparte con el de su hermana, y no quiero perderme ayudarla a ponerse el uniforme por la mañana en sus primeros días de colegio ni nuestros ratos juntas, pero eso no quita que el tiempo con cada uno o con los dos no sea de calidad.

Así que aquí sigo yo, disfrutando de mi reciente bimaternidad, junto al padre de los pequeños, del mes de septiembre que es un mes que me encanta, y con ganas de sacar algún ratito para contaros cosas por aquí. Ahora me doy cuenta de que el amor de madre puede multiplicarse desde el momento en que te ponen a tu bebé en brazos.

¡Feliz día!